I will survive!

Hace poco más de diez días que estoy de vuelta en Argentina pero no todo ha vuelto a la normalidad. Aproveché mis circunstancias y decidí embarcarme en una experiencia que es a la vez descanso, desafío y supervivencia: estar quince días sin móvil. Pensé: ¿por qué apresurarme a resolver una cuestión importante y trivial a la vez? La tecnología es tan buena como esos gloriosos momentos de desconexión, a más absoluta mejor. Dos caras de la vida diaria: quien lo probó lo sabe.

Los espero, los invito, les cuento más de mi “Operación Retorno” en La platea al escenario.

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Ya se terminó, ya es el fin de fiesta

Se acabó la experiencia europea, pero vivirá y perdurará por siempre en mi mente y en mi corazón.

Fiel testimonio y grato recuerdo de tantas vivencias será este blog. Espaniacomentada cumplió con creces el objetivo que tímidamente formulé unas semanas antes de comenzar tamaño desafío. Quiero agradecer a todos los que se tomaron un momento y la molestia de pasar, leer, comentar; especialmente  a los que formaron parte activa de la comunidad de seguidores que siempre me alentó y auguró días y momentos irrepetiblemente felices.

Les propongo que sigamos en contacto: a pesar de que la travesía europea llegó a su fin siempre habrá qué contar. Este blog seguirá abierto y activo en función de eventuales temas vinculados con mis queridas y añoradas España y Europa que me inspiren a escribir. La invitación es a seguir a La platea al escenario, que fuera mi primera experiencia en la blogósfera y mi retomado caballito de batalla en esta nueva etapa desde mi ciudad y mi país.

¡Un abrazo cibernético pero muy sentido a tod@s! Espero que nos encontremos en la platea al escenario, porque hoy más que nunca los espectadores estamos llamados a intervenir activamente en la realidad que nos toca.

Entender que ayer no es hoy, que hoy es hoy

Un vuelo normal, apenas demorado. Fue cuestión de poner un pie en Ezeiza para percibir a mi añorada Argentina en sus mañas. Gente, gente y más gente en Migraciones y en Aduana. A las diez de la mañana crucé la puerta y rápido divisé a mi amor que me esperaba con unas ansias… tales, que desparramaron todas las valijas del carrito, obstaculizando el paso.

Incredulidad, risas, emoción, amor. Autopistas, peajes, tránsito, ruido: mi Buenos Aires querida. Primera parada estratégica: La Plata. Momento de familia, de sangre y política. Niños más altos, padres felices, una beba que ya es una señorita sin pañales, como predije. 

¡Asado! Comilona, monopolio de la conversación. Gente que sigue llegando y abraza, y pregunta, y sonríe. Ganas de compartir sin perjuicio de repetir el mismo concepto: todo fue fantástico. Llamadas, mate, despedidas transitorias. Mimos, empanadas, súbito y tempranero cansancio. Desmayo.

Amanecer antes de lo previsto; es el jet lag que todavía me sigue pasando factura. Arribo a Mar del Plata en una noche fría y lluviosa, de esas que tanto me gustan y que hacía meses que no me atravesaban. Definitivamente más invierno que en Madrid, creo. 

Orden, lavados, regalos, visitas pendientes, alegría, desconcierto, reacomodamiento, sorpresa. ¡Estoy de vuelta!

clari y yo