Entender que ayer no es hoy, que hoy es hoy

Un vuelo normal, apenas demorado. Fue cuestión de poner un pie en Ezeiza para percibir a mi añorada Argentina en sus mañas. Gente, gente y más gente en Migraciones y en Aduana. A las diez de la mañana crucé la puerta y rápido divisé a mi amor que me esperaba con unas ansias… tales, que desparramaron todas las valijas del carrito, obstaculizando el paso.

Incredulidad, risas, emoción, amor. Autopistas, peajes, tránsito, ruido: mi Buenos Aires querida. Primera parada estratégica: La Plata. Momento de familia, de sangre y política. Niños más altos, padres felices, una beba que ya es una señorita sin pañales, como predije. 

¡Asado! Comilona, monopolio de la conversación. Gente que sigue llegando y abraza, y pregunta, y sonríe. Ganas de compartir sin perjuicio de repetir el mismo concepto: todo fue fantástico. Llamadas, mate, despedidas transitorias. Mimos, empanadas, súbito y tempranero cansancio. Desmayo.

Amanecer antes de lo previsto; es el jet lag que todavía me sigue pasando factura. Arribo a Mar del Plata en una noche fría y lluviosa, de esas que tanto me gustan y que hacía meses que no me atravesaban. Definitivamente más invierno que en Madrid, creo. 

Orden, lavados, regalos, visitas pendientes, alegría, desconcierto, reacomodamiento, sorpresa. ¡Estoy de vuelta!

clari y yo

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Ya ves, todo al revés

Este abril es muy bizarro.

Aclaración: contrariamente a mi creencia de que la palabra bizarro es un neologismo del castellano corriente y malhablado, o en cualquier caso un vocablo del lunfardo rioplatense, bizarro está incluido en el diccionario de la Real Academia. 

En Granada supe que la palabra BIZARRO también existe y se utiliza en España
En Granada me enteré que la palabra BIZARRO también existe y se utiliza en España

Valiente, esforzado, generoso, lucido, espléndido. Acepciones varias que ilustran todavía mejor lo que quiero contar. Así que tomen los dos sentidos del calificativo bizarro: el académico y formal… y el otro, ese que usamos en tantas ocasiones disímiles. Vos me entendés.

Segunda aclaración: me tendrán que disculpar los visitantes españoles y de los puntos altos del planeta por las obviedades y sinsentidos que a sus ojos estoy por relatar, pero no olviden que yo subí desde Argentina y debo explicaciones y detalles a mis coterráneos que, aunque vosotros no lo creáis, ¡están en otoño!

El domingo 31 de marzo los relojes de toda España se adelantaron una hora dada la flamante primavera. Es una práctica habitual y lícita pensando en los beneficios en términos laborales/productivos y sobre todo en ahorro de energía al contar con más horas de luz. Mi única objeción es: ¿no fue demasiado apresurado, teniendo en cuenta que la primavera recién empieza, y el “minuto extra” de luz que se suma por día no ha generado aún una diferencia considerable? El primer día (mejor dicho noche) con cambio de horario estábamos en Granada; no sé si será porque estábamos más al sur o fue mi imaginación, pero eran cerca de las diez de la noche y la oscuridad no llegaba. Llegué a sentir ansiedad por esa luna que no aparecía. Ya de vuelta en Madrid la claridad persiste hasta pasadas las 21 horas, mientras que por la mañana aún no hay una diferencia significativa y a las siete de la mañana todavía queda un resabio considerable de noche.

Es cuestión de paciencia y de ver los días volar para notar el verdadero próposito del adelantamiento: amaneceres anticipados y anocheceres tardíos. Mientras tanto, estamos en los primeros albores de abril, con una temperatura más agradable que la invernal pero aún fría (12° C en promedio) y los horarios cruzados, sobre todo por la noche, que se resiste a “caer”.

Ahora se sumó una hora más y son cinco de diferencia con Argentina, con lo cual tengo que reconsiderar las diferentes actividades propias del momento del día en uno y otro lado. (Para variar vuelvo a sentir la cabeza claramente dividida; un poco acá y un poco allá… Desde antes de venir que me siento así, y seguramente siga hasta un tiempo después de volver. Nada grave, cosas que te pasan si estás vivo, y lejos). Pareciera que una hora no hace la diferencia pero les aseguro que sí. Hay que volver a consensuar los momentos para hacer skype, por decir; nada imposible ni muy trágico pero que implica una readaptación. Además se trastocaron los horarios para la cena, por ejemplo. Si esperamos a que caiga el sol para empezar a cocinar prácticamente comeremos de madrugada (exagero). Son un cúmulo de impresiones nuevas, curiosas y extrañas pero superables a fuerza de rutina.

Esto sumado a que abril es primavera, sí, España es hemisferio norte y abril es primavera, y es un trago dificil de digerir, sobre todo a nivel mental y emocional. Cuando llegué, en Argentina se horrorizaban de verme abrigada hasta las orejas en febrero; ahora soy yo la que felizmente se desprende poco a poco de sus capas de ropa y se las cedo encantada a los otoñales compatriotas del hemisferio sur.

En fin, toda mi vida es un cambio, readaptación y aprendizaje constante desde que estoy acá. Algunos virajes son más rotundos y vertiginosos que otros, y este abril bizarro es en comparación solo un dato de color.

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Snow travel

Dicen los que saben que si nevó en Villanueva es porque arriba, en las montañas, debe haberse juntado de lo lindo. Si bien mientras escribo ya no queda ni rastro de los tenues copitos (salvo el cielo gris y un frío penetrante) vimos la caída suave pero constante, y viniendo del Caribe Sur nuestra experiencia en nevadas es poco más que nula. Así que otra linda vivencia en nuestro haber: ¡nevada en el pueblo!