Habla cuando tus palabras sean tan dulces como el silencio

¡Qué decepción cuando llegamos, tras hora y media de viaje, al estadio Santiago Bernabéu y supimos que el partido ya había terminado! Nunca nos notificaron por correo electrónico del adelantamiento del horario del partido de las estrellas, como se suele hacer cuando cambia el horario de un vuelo, por ejemplo… En fin, nos quedamos con las ganas, víctimas de la inoperancia que seguramente perjudicó a algunos más.

Volvíamos a desandar el camino con un gusto amargo y la frustración de no haber disfrutado del evento que nos generaba mucha ilusión… Y me encontré con esto. Me divertí, me sorprendí, me solidaricé. No me volví con las manos vacías.

Domingo 09/06/2013. 21 horas. Estación Nuevos Ministerios, Metro de Madrid.

IMG00874-20130609-2122

IMG00875-20130609-2122

Cuando la gente rechaza cooperar, se niega a prestar ayuda y persiste en esta desobediencia y postura retadora, le está negando a su adversario el apoyo y cooperación humanas básicas que cualquier gobierno o sistema jerárquico requiere. Si lo hace suficiente gente y por un tiempo suficientemente largo, ese gobierno o sistema jerárquico perderá el poder”. Gene Sharp, especialista mundial en formas de protesta no violenta.

Anuncios

Dos veces mil maneras de morirse un poco

Desahuciar: Quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea./ Dicho de un médico: admitir que un enfermo no tiene posibilidad de curación./ Ficho de un dueño o un arrendador: despedir al inquilino o arrendatario mediante una acción legal.

Cristina Fallarás es periodista, escritora, madre, desempleada y desahuciada. Sus antecedentes profesionales y su plácida pertenencia a una clase media acomodada no impidió que todo el peso de la crisis cayera sobre su propia espalda, arrebatándole un derecho básico y justamente ganado: un trabajo y un hogar. Pese a lo desesperante de su situación, Cristina se aferró a una de las pocas cosas que el mal trance ha potenciado en ella: su vocación, derecho y deber de denunciar, vociferar el surco abismal que la recesión y la negligencia política abre en la sociedad española.

a-la-puta-calle-9788484531746“A la puta calle” no es un compendio de estadísticas, números ni predicciones, sino un testimonio en primera persona del drama de una crisis que parece seguir profundizándose (sube el desempleo, cae el PIB…) y que nadie se atreve a arriesgar cuándo empezará a revertirse. Y sin embargo, tantos españoles  sienten que ya no es posible caer más, que ya lo han perdido todo. ¿Continuarán hundiéndose bajo el peso de los cientos que cada día siguen cayendo?

La palabra desahucio, por su fuerza semántica, se ha puesto (lamentablemente) de moda. En este contexto todas sus acepciones caben como anillo al dedo. Desesperanza, arrebatamiento, pérdida súbita e irreversible… los efectos del desahucio son tanto materiales como psicológicos y morales. Como bien lo explica Fallarás (y es esta una de las verdades que se solo se descubre cuando se vive) el desahucio comienza mucho antes de que el banco solicite “gentilmente” el abandono de la vivienda que hace meses no se puede pagar. Se es desahuciado desde el momento en que se pasa a engrosar la lista de DESEMPLEADOS, cuando ya no se puede afrontar la propia manutención por falta de un trabajo remunerado. Las consecuencias venideras y nefastas de esta vulnerabilidad son previsibles. 

Cristina asume con valentía cada uno de los sinsabores, de las amarguras, de los rencores y las brazadas contracorriente (“aunque también queda la vía de la prostitución (profesional), claro”) a las que su  estatus de desahuciada le han empujado. Rebate las críticas y los mitos “acallaconciencias” que aseguran que una persona con sus antecedentes “no puede ser pobre” y que nunca le iba a tocar a ella. Su bronca y su reclamo es contra la inoperancia del poder político (incluye al gobierno anterior y al actual), cuyas políticas no se focalizan en lo importante: la dignidad de miles de españoles.

Estoy pero no estoy y sé pero no sé. En España soy estudiante y extranjera. Veo la televisión, hablo con españoles, camino por las calles donde otros mendigan y duermen. Sé lo que implica una crisis y veo ahora mismo una bien profunda también en mi país. Aunque los indicadores económicos todavía no asfixien, Argentina tiene grietas y heridas profundas en su costal político, institucional, social y en sus valores. Pero hay miserias que se escapan de la comprensión individual, que no vemos o no queremos ver, y que Cristina Fallarás pone de relieve para que nadie diga que no le avisaron. “A la puta calle” es una lectura de actualidad ineludible y fuente de primera mano para conocer uno de los tantos dramas que sacuden a España y siguen ensanchando su abismo. La denuncia y la receptividad de una verdad que no se puede acallar es una de las tantas sendas de tránsito obligado hacia la recuperación.

Nuestra lucha es resistir

Empaparse de la cultura en cualquiera de sus variantes es de las experiencias más enriquecedoras y gratificantes que vivo y recomiendo. Es conocido (y un poco angustiante, por su complejidad) el debate sobre qué es cultura y no está dentro de mis posibilidades e intenciones dar una definición académica y acabada. Pero quiero describirla en un caso concreto que vivencié estando en Madrid y que agradezco no haber dejado pasar.

DSC00039La secuencia cronológica y sus efectos fueron más o menos así: se presentó la obra “Comedia sin título” de Federico García Lorca en la Sala Cuarta Pared (c/ Encilla 17). La entrada era un alimento no perecedero que se destinaría a personas necesitadas. La accesibilidad del derecho a espectáculo nos permitió ir, ya que no hubiésemos podido costear una entrada (a veces el teatro es un bien de lujo). Además, asistiendo colaborábamos con las nobles intenciones de la compañía teatral.

Pero no hubo favores sin devolver, sino un intercambio mutuo. El público aportó comestibles; la obra y el debate nos alimentó el espíritu.

Eran nueve personajes en escena, en una autorrepresentación: García Lorca dio el protagonismo a los actores, amantes y defensores del teatro y detractores de quienes lo oponían a “la vida real”. Momentos turbulentos azotaban a la Nación y un inminente bombardeo amenazaba con destruir la ciudad. El teatro era un buen refugio, pero no de unos pocos y únicamente ante el temor de perder la vida en la Guerra. El director mandó a que las puertas permanecieran abiertas, incluso ante la evidencia del ocaso. “El teatro es la escuela del pueblo” es la idea que resonaba otrora y su eco llega hasta hoy, mal que le pese a los malintencionados y que las circunstancias pujen por restarle visiblidad y credibilidad.

“Comedia sin título” es una obra interesantísima, compleja en sus postulados y sumamente veloz por lo acotada y dramática. Es una mezcla de pesadumbre expectante por la época oscura (ideológica y bélica) de la Guerra Civil que tan bien (para su desgracia) conoció García Lorca. La vigencia de sus actos en la realidad española es ineludible.

DSC00040
Actores e impulsores de “Teatro x alimento”

Tan solo treinta minutos después la obra llegó a su fin. Se bajó el telón simbólico que nunca se descorrió, y se encendieron las luces que brillaban por su ausencia. La calidez y el despojo de la sala eran ideales para representar el mensaje que en la sociedad española de hoy se resignifica con una potencia abrasadora. Una lluvia de aplausos coronó el espectáculo fugaz. Pero el mitin aún no había concluido. Enhorabuena que haya sido esta pieza maestra la elegida, porque esta realidad acongojante (y acojonante) invitó a una sentida reflexión colectiva en voz alta.

“¿Qué hacemos y para qué estamos? ¿Cómo seguimos?” fue la humilde pregunta de los actores de “Teatro x alimento”  que pusieron en escena y a pulmón una impecable representación. Y entonces se escucharon elogios, agradecimientos, denuncias y broncas contenidas que se vociferaron, como es lógico, a la más mínima oportunidad. La crisis y la recesión angustia a los españoles, se sabe por los medios de comunicación, pero ayer conocí de su propia boca qué es lo que más les indigna de toda la situación. Les angustia, se niegan y protestan por los recortes. Salud, educación e infraestructura están siendo reducidos en cantidad y calidad por un presupuesto insuficiente que prioriza a la economía, bajo promesas de una “pronta reactivación” que se hace desear. Los españoles ven sus derechos básicos reducidos, y la cultura cae en la misma bolsa y con igual estrépito.

DSC00041Rabia, resistencia, asambleas, marea blanca”, barricadas fueron los motores de acción repetidos y propuestos para combatir y sobrellevar la crisis. La retroalimentación, el agradecimiento y los ánimos fueron mutuos, multiplicados y sinceros. Y los caminos para el compromiso y la participación ciudadana en este embrollo que es España fueron transitados con humildad y convicción por actores y espectadores, formando una barricada humana, ideológica, cultural y alimenticia que resiste a los embates y aguarda con renovado optimismo.