Un día en el mercadillo

DSC00083Hoy pasé el día en un entorno típico español. Los mercadillos son ferias que se montan en numerosos municipios y constituyen un paseo habitual para residentes y turistas. Se organizan en grandes predios habitualmente regulados por los Ayuntamientos, por lo cual los propietarios requieren de un permiso para montar sus puestos. En los mercadillos se comercializan todo tipo de productos: frutas y verduras, alimentos, ropa, antigüedades, libros, accesorios, elementos de decoración… Muchas personas se surten allí de todo lo necesario para la vida diaria, ya que en muchos casos los precios son sensiblemente menores que en los comercios tradicionales, donde los costos para el propietario son mayores.

A nivel turístico, los mercadillos son tanto o más promocionados que cualquier otro paseo de compras y tan imprescindibles como la visita en plan turista a museos, iglesias o monumentos, y no solo con el objetivo de fomentar el consumo. Según me contaba Ana, que hace más de treinta años que monta sus puestos en distintos mercadillos de la Costa del Sol, sobre todo los turistas provenientes del norte de Europa, habituados al frío y la lluvia, cuando salen de vacaciones quieren estar al aire libre y gozar del sol, inclusive al momento de hacer las compras. Para encerrarse en centros comerciales enormemente grises ya les basta durante el año, cuando el mal tiempo los empuja invariablemente a predios cerrados.  (más…)

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Se me abrió hasta la puerta de Alcalá

Pensándolo en función de su extensión territorial y poblacional y de los pocos días que pasé allí, quizá Alcalá de Henares no merezca tantas líneas como pretendo dedicarle. Sin embargo pasé unos días muy entretenidos y los sitios que visité no pueden menos que ser descriptos en profundidad, dado la cantidad de historias y detalles que albergan.

Alcalá (40 minutos al noreste de Madrid) nació como Complutum alrededor del año 30 d.C. y formaba parte del Imperio Romano. El devenir de la Historia Universal con sus invasiones y reconquistas no la dejaron exenta: fue visigoda, luego árabe y más tarde cristiana hasta que comenzó a forjar la identidad que mantiene hasta hoy, en parte gracias al hito que supuso la construcción de la famosísima Universidad allá por el 1500. ¿Que qué es hoy? Un cúmulo, una mezcla, una simbiosis: española, cristiana, judía, árabe, medieval y moderna… También es oficialmente Patrimonio de la Humanidad. Y afortunadamente sus habitantes la quieren, cuidan y abogan por su difusión como tal. No hay crisis ni falta de liquidez que espanten esas ansias de darle el estatus que le corresponde. Aún hoy se sigue excavando, se sigue promoviendo, se sigue inculcando a niños y turistas sobre el valor de la “ciudad del saber”. (más…)

“Llévate la pata y no me des la lata”

La profesora de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), una de las asignaturas que curso en este semestre de intercambio, trajo a colación una situación que pasó y pasa hoy en los Ayuntamientos españoles a raíz de la crisis y los recortes. Los funcionarios públicos, por ley, no recibieron la paga extra de Navidad (lo que en Argentina sería el preciado aguinaldo) ya que esos fondos decidieron destinarse a otras áreas a las que les urge tanto o más la acotada caja que cada Municipio dispone. Se trataba ni más ni menos que de cumplir la ley; contra una disposición de urgencia dictada por la máxima autoridad nacional no hubo protesta ni disidencia que valiese. Lo curioso es que no dejaron con las manos vacías a los empleados estatales: les ofrecieron como compensación… ¡una pata de jamón!

Teniendo en cuenta que esta exquisitez sale aquí más de 130 euros (más de 1300 pesos argentinos si tomamos como parámetro el blue), no estaba nada mal hacer un poco de altruismo que dejase una imagen de funcionario condescendiente con la crítica situación del país y un estómago contento. Sin embargo, y como es lógico, más de uno chilló indignado, reclamando la paga por la que aguardó en vano todo el año. “Si me ofrecieran un coche, vale, pero… ¡¿por una pata de jamón?!” dijo exaltado un compañero de clase, sensato y pasional.

Comparto este testimonio (porque la profesora en cuestión es una concejal afectada, y aclaró que aceptó gustosa la pata “porque era eso o nada”) por lo excéntrico y digno de reflexión. Trasladar hipotéticamente esta situación a mi entrañable patria me resulta inevitable, divertido y hasta risible. ¿Qué sucedería si en Argentina, donde ahora mismo no estamos tanto mejor, se retirase el aguinaldo y se ofreciese un comestible a cambio? ¿Piquete, cacelorazo, guerra civil quizás? ¿Alguien se animaría a apostar por un funcionario que agachase la cabeza y diera su conformidad?

Sólo para rematar, y porque esta reflexión en voz alta de algún modo tiene que terminar, de ESTO se trata cuando hablan de pata. Abrirán bien grandes los ojos, la culebra de la gula se les desatará y la golosina visual les desordenará todos los sentidos. Eu, me lo pensaría dos veces.

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