El arte moderno nos enseña que hay espacio para todos

DSC00044Le debo los créditos del título al maestro Ryszard Kapuscinski, quien ha sabido ver la dimensión política y social del arte en los tiempos que corren. Vale la pena citarlo más extensamente para entender que su afirmación poco tiene de caprichosa o idealista:

“Hoy, para entender hacia dónde vamos, no hace falta fijarse en la política, sino en el arte. Siempre ha sido el arte el que, con gran anticipación y claridad, ha indicado qué rumbo estaba tomando el mundo y las grandes trasformaciones que se preparaban. Es más útil entrar en un museo que hablar con cien políticos profesionales. Hoy en día, como el arte nos revela, la historia se está posmodernizando. Si aplicáramos a ella las categorías interpretativas que hemos elaborado para el arte, quizá lográramos desentrañar mejor y tendríamos instrumentos de análisis menos obsoletos que los que, generalmente, nos empeñamos en utilizar. Caídas las grandes ideologías unificadoras y, a su manera, totalitarias, y en crisis todos los sistemas de valores y de referencia apropiados para aplicar universalmente, nos queda, en efecto, la diversidad, convivencia de opuestos, la contigüidad de lo incompatible. Puede derivarse de todo aquello una conflictividad abierta y sanguinaria, arcaica, el enfrentamiento difuso, el renacimiento de los localismos y de los feroces tribalismos, pero también podrá surgir un lento aprendizaje de la aceptación de lo distinto a uno mismo, de la renuncia a un centro, a una representación única. Como el arte posmoderno nos enseña, quizá podríamos darnos cuenta de que hay espacio para todos y que nadie tiene más derecho de ciudadanía que los demás”.

"Usted prefiere a los grandes maestros, usted no se queda tranquilo com la vanguardia..." #ReinaSofía
“Usted prefiere a los grandes maestros, usted no se queda tranquilo con la vanguardia…” #ReinaSofía

Estando en Europa he podido visitar algunos de los museos más importantes del mundo. No me importa si tardo una, tres o siete horas en recorrerlo (aunque mi cuerpo se resienta); no me puedo ir hasta que no siento que me colmó con los tesoros que cada uno alberga. No lo tomo como una autoimposición (“Estoy acá y tengo que ir. ¡Cómo voy a decir que no fui!”) sino por un gusto innato de todo tipo de manifestaciones artísticas que viene de larga data.

Para mí visitar un museo es una aventura, en el sentido más propio de la palabra. Y a partir de la lectura de tan reveladoras palabras de Kapuscinski me propongo prestar más atención a ese costal político que ciertamente desborda en el arte del siglo XX, de cambio y ruptura con su cometido clásico. 

En esta nueva senda me encuentro después de visitar la Galería TATE de Arte Moderno en Londres, y el Museo Reina Sofía de Madrid. No es novedad que el arte es empleado desde hace siglos para denunciar injusticias y padecimientos. La Modernidad encontró un renovado motivo: vociferar que en el arte hay de todo, porque todos somos una compleja Humanidad con una impostergable necesidad y deseo de hacernos oír. 

Anuncios

Nuestra lucha es resistir

Empaparse de la cultura en cualquiera de sus variantes es de las experiencias más enriquecedoras y gratificantes que vivo y recomiendo. Es conocido (y un poco angustiante, por su complejidad) el debate sobre qué es cultura y no está dentro de mis posibilidades e intenciones dar una definición académica y acabada. Pero quiero describirla en un caso concreto que vivencié estando en Madrid y que agradezco no haber dejado pasar.

DSC00039La secuencia cronológica y sus efectos fueron más o menos así: se presentó la obra “Comedia sin título” de Federico García Lorca en la Sala Cuarta Pared (c/ Encilla 17). La entrada era un alimento no perecedero que se destinaría a personas necesitadas. La accesibilidad del derecho a espectáculo nos permitió ir, ya que no hubiésemos podido costear una entrada (a veces el teatro es un bien de lujo). Además, asistiendo colaborábamos con las nobles intenciones de la compañía teatral.

Pero no hubo favores sin devolver, sino un intercambio mutuo. El público aportó comestibles; la obra y el debate nos alimentó el espíritu.

Eran nueve personajes en escena, en una autorrepresentación: García Lorca dio el protagonismo a los actores, amantes y defensores del teatro y detractores de quienes lo oponían a “la vida real”. Momentos turbulentos azotaban a la Nación y un inminente bombardeo amenazaba con destruir la ciudad. El teatro era un buen refugio, pero no de unos pocos y únicamente ante el temor de perder la vida en la Guerra. El director mandó a que las puertas permanecieran abiertas, incluso ante la evidencia del ocaso. “El teatro es la escuela del pueblo” es la idea que resonaba otrora y su eco llega hasta hoy, mal que le pese a los malintencionados y que las circunstancias pujen por restarle visiblidad y credibilidad.

“Comedia sin título” es una obra interesantísima, compleja en sus postulados y sumamente veloz por lo acotada y dramática. Es una mezcla de pesadumbre expectante por la época oscura (ideológica y bélica) de la Guerra Civil que tan bien (para su desgracia) conoció García Lorca. La vigencia de sus actos en la realidad española es ineludible.

DSC00040
Actores e impulsores de “Teatro x alimento”

Tan solo treinta minutos después la obra llegó a su fin. Se bajó el telón simbólico que nunca se descorrió, y se encendieron las luces que brillaban por su ausencia. La calidez y el despojo de la sala eran ideales para representar el mensaje que en la sociedad española de hoy se resignifica con una potencia abrasadora. Una lluvia de aplausos coronó el espectáculo fugaz. Pero el mitin aún no había concluido. Enhorabuena que haya sido esta pieza maestra la elegida, porque esta realidad acongojante (y acojonante) invitó a una sentida reflexión colectiva en voz alta.

“¿Qué hacemos y para qué estamos? ¿Cómo seguimos?” fue la humilde pregunta de los actores de “Teatro x alimento”  que pusieron en escena y a pulmón una impecable representación. Y entonces se escucharon elogios, agradecimientos, denuncias y broncas contenidas que se vociferaron, como es lógico, a la más mínima oportunidad. La crisis y la recesión angustia a los españoles, se sabe por los medios de comunicación, pero ayer conocí de su propia boca qué es lo que más les indigna de toda la situación. Les angustia, se niegan y protestan por los recortes. Salud, educación e infraestructura están siendo reducidos en cantidad y calidad por un presupuesto insuficiente que prioriza a la economía, bajo promesas de una “pronta reactivación” que se hace desear. Los españoles ven sus derechos básicos reducidos, y la cultura cae en la misma bolsa y con igual estrépito.

DSC00041Rabia, resistencia, asambleas, marea blanca”, barricadas fueron los motores de acción repetidos y propuestos para combatir y sobrellevar la crisis. La retroalimentación, el agradecimiento y los ánimos fueron mutuos, multiplicados y sinceros. Y los caminos para el compromiso y la participación ciudadana en este embrollo que es España fueron transitados con humildad y convicción por actores y espectadores, formando una barricada humana, ideológica, cultural y alimenticia que resiste a los embates y aguarda con renovado optimismo.

Historias alcalinas

En este post quiero simplemente complementar, ampliar o destacar situaciones que ante mis ojos fueron más que simples datos anecdóticos de tal o cual lugar o personaje vinculado con Alcalá de Henares:

Orejas de burro te van a crecer

La guía de la Universidad de Alcalá nos señaló dos posibles salidas de los alumnos después de examinarse. Si les iba bien, salían por la puerta que daba a la Plaza Cervantes, donde el pueblo los vitoreaba y sonaban las campanas de toda la ciudad para celebrar la hazaña. De allí se iban todos de fiesta, a cuenta del flamante graduado. ¡Pero agarrate si suspendías! Te ibas con la cara entre las patas y dos orejas de burro, abucheado, maniatado y exhibido por todo el pueblo en carreta. Todos exitistas los alcalinos. 

“Mi religión no me lo permite”

Los Reyes Católicos le reprocharon al Cardenal Cisneros por la fachada tan austera que tenía la Universidad en sus comienzos, hecha con materiales propios de la zona, arcilla y piedra principalmente. El franciscano contestó que sus votos de pobreza no le permitían autorizar nada mejor. Sin embargo, profetizó que alguno de sus sucesores tendría a bien engalanarla y así fue. Es la que se conserva hasta hoy.

La “vacía” de Don Quijote, para que quede entero

casco-quijoteEl sombrero de metal tan particular que según la tradición y los sucesivos retratos portaba Don Quijote de la Mancha tiene una explicación eminentemente práctica aunque sea muy poco estético: la interrupción de la visera en un semicírculo a la altura de los ojos era para usarlo al afeitarse, dejando el mentón al descubierto.

Mucha mierda

Esta expresión que se utiliza vulgarmente para desear suerte habría nacido en los primigenios Corrales de Comedias como el que hay en Alcalá  de Henares. Si al asomarse a la calle el actor la veía inundada literalmente de mierda de caballo es porque habían pasado muchos carruajes llevando espectadores a la obra, con lo cual la concurrencia sería buena (de lo más curioso y edificante que aprendí).

Teatro romántico

La adjetivación no hace referencia, en el caso del Corral de Comedias, al período cultural y artístico de mediados del siglo XIX sino que recoge el sentido más literal del término. Se dice que desde cualquier butaca del teatro se podía divisar a todos los espectadores, entre los que estaría el enamorado/a. Los hombres estaban abajo, sentados cerca del escenario, mientras que las mujeres se apiñaban arriba, de pie y de frente al escenario, con unos calores sofocantes durante las horas que durara la presentación. Se dice que el acomodador, cuyo sueldo dependía de la cantidad de personas que entraran en el palco, iba con una maza aplastando los voluminosos vestidos de las damas para hacer lugar. En medio de esas penosas condiciones, parece más probable que las concurrentes se desmayaran a causa de la tensión y el calor que por el contacto visual con el amado.

La ventana de la discordia

El Corral de Comedias de Alcalá nació como un patio interno donde comenzaron a realizarse dramatizaciones. Una posada, un taller de zapateros y varias casas circundaban al sencillo escenario. Cuando se quiso formalizar aquel espacio artístico para convertirlo en un teatro abierto al público y construir un verdadero escenario, un vecino se negó a tapiar su ventana exterior. Finalmente, se decidió no mover el escenario de lugar y tampoco se quitó al hombre el derecho a mantener su propiedad inalterada. Así se vería la escenografía.

DSC00200

La cigüeña es un visitante esperado

DSC00271De estos pájaros está atestado todo el casco histórico y los monumentos con cúpulas altas tienen más de un nido. Es llamativo verlas picoteando sonoramente, buscando alimento y emprendiendo el vuelo. Son realmente vistosas por su tamaño descomunal para ser aves.

Papa Francisco, argentino y circunstancialmente alcalino

El flamante Pontífice Francisco I vivió en Alcalá de Henares poco más de un año, a comienzos de la década del setenta como parte de su formación religiosa dentro de la Compañía de Jesús. Luego de un período de intenso estudio, los seminaristas o jóvenes sacerdotes se recluían allí para fomentar la espiritualidad jesuita y el servicio, colaborando en la residencia de sacerdotes mayores y retirados.

Un personaje ilustre: la Reina Catalina 

Además del archiconocido Miguel de Cervantes, otros personajes de la Historia de Occidente están fuertemente ligados con la ciudad de Alcalá de Henares. En la Universidad estudiaron entre otros Francisco de Quevedo, Garcilaso de la Vega, Antonio de Nebrija, Martina Castells Ballespí (segunda mujer en doctorarse en Europa) e Ignacio de Loyola. De la realeza española, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y esposa de Enrique, Rey de Inglaterra, es oriunda de allí.

DSC00134

Un hecho ilustre: el encuentro de Colón y los Reyes

DSC00127En la Casa de la Entrevista se celebró el encuentro entre los Reyes Católicos y el ambicioso navegante y futuro descubridor del continente americano. Allí Colón profundizó en sus imprecisos planes de zarpar a tierras conocidas por caminos desconocidos, descabellado itinerario que los Reyes terminaron auspiciando para mayor bien nuestro.

Mis anfitriones y la impronta argentina

Fue muy grato conocer y compartir estos días con Gema, su esposo Luis y la hija pequeña Milagros. Las chicas oficiaron de guías turísticas y me agasajaron con comida y regalos. Invirtieron los roles y me regalaron yerba y dulce de leche. Yo les enseñé a hacer mate y les gustó mucho; Gema llevaba ocho años sin tomar, desde que se volvió de Argentina. La calidez del hogar, los conocidos en común y su vínculo especial con mi país me hicieron sentir como en casa. Compatriotas no crucé, aunque en el bus de ida a Alcalá sonaba Coti en la radio. Siempre hay reminiscencias argentas que impregnan la cultura española casi tanto como ellos la nuestra.

En tan poco tiempo viví muchas cosas dignas de tener un tratamiento especial en el blog. Eso denota lo hondo que caló en mí esta primer escapada de Vacaciones Santas. ¡Voy por más!