10 motivos por los que viajar y leer son compatibles

“La vuelta al mundo” es una canción de la banda puertorriqueña Calle 13 y uno de los manifiestos musicales más bellos que conozco acerca de las bondades de viajar. Sin embargo, nada más arrancar René dice:

“No me regalen más libros/ porque no los leo./ Lo que he aprendido/ es porque lo veo”

Un momentito, ¿quien viaja no necesita leer? La experiencia me dice lo contrario… Por eso armé una lista con los diez motivos por los que viajar y leer son aficiones compatibles, o al menos no son excluyentes:

  1. Porque para planificar un buen viaje es necesario investigar y leer. Apelaremos a mapas, guías de viaje, foros, sitios web y por qué no libros de ficción y no ficción que nos hablen de potenciales lugares para visitar. Muchas veces son los más lindos y desconocidos o ignorados por el turismo tradicional.
  2. Porque hay lugares o momentos históricos que por diversas circunstancias son inaccesibles, pero que podemos conocer en mayor o menor medida gracias a la pericia de otro que se ha tomado la molestia de describirlo para nosotros. Se me viene a la mente Gabo y su entrañable Macondo…
  3. Porque la literatura trabaja con tiempos y espacios que en ocasiones son reales, y cuenta historias que acontecieron en lugares plausibles de ser visitados. En definitiva, un relato es capaz de enriquecer al lugar y dotarlo de una magia inexplicable, difícil de percibir por otros medios o estímulos.
Recién llegada a Barcelona me encontré con esta sabia frase: "estudiantes (y) escritores que han alcanzado la grandeza"
Recién llegada a Barcelona me encontré con esta sabia frase: “estudiantes (y) escritores que han alcanzado la grandeza”

4. Porque la realidad (el acto de viajar) y la ficción se entremezclan constantemente; uno y otro se invaden alternada o simultáneamente… porque así es la vida.

5. Porque leer es en algún punto viajar, moverse, desplazarse por terrenos nuevos para conocer realidades que nos son ajenas. Así lo percibía unos meses atrás.

6. Porque al viajero y al lector los mueven objetivos similares: conocer, empatizar con otros, sorprenderse a cada paso o a cada renglón.

Uno de mis héroes literarios favoritos, cuando viajé a Londres
Uno de mis héroes literarios favoritos, cuando viajé a Londres

7. Porque leer acerca de lugares desconocidos despierta las ganas de viajar, y viceversa.

8. Porque la historia de una persona y la intensidad con la que ha vivido puede resumirse en los lugares que ha visitado o los libros que ha leído.

9. Porque el legado que los viajes o los libros nos dejan no se mide en “cantidad de veces que” sino por su calidad.

10. Porque leer y viajar implican una sensibilidad especial, una forma de entender el mundo, una disposición especial del intelecto y la voluntad que hacen que ambas actividades sean tan fascinantes.

Leyendo "A sangre fría" en mi añorada Madrid, en las escalinatas del Ejército del Aire, sobre la calle Princesa
Leyendo “A sangre fría” en mi añorada Madrid, en las escalinatas del edificio del Ejército del Aire, sobre la calle Princesa

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Por esos días por venir, por este brindis para mi

Brindo por este año inolvidable que según los almanaques va quedando atrás, pero que en mi corazón y mi mente vivirán especialmente hoy, mañana y siempre. Reafirmarlo en este blog es redundante; una aclaración cuestionable por su obviedad. Porque sin duda los días narrados y compartidos en este espacio son los responsables de un 2013 tan feliz.

Quiero especialmente saludar a todos mis amigos virtuales, que compartieron mi travesía europea y mi felicidad a cada paso. Desearles un 2014 pleno de oportunidades para ser felices, y ojalá que el viajar, esa filosofía de vida que nos determina, sea una opción concreta y real. En lo personal, espero que este nuevo año me regale esa posibilidad, que ansío sin demasiadas pretensiones y con mucha ilusión.

¡Hasta el año que viene y por muchos viajes más!

“Soy

las ganas de vivir

las ganas de cruzar

las ganas de conocer lo que hay

después del mar”.

Caminante, no hay camino… que no esté en Internet

Viajar es un desafío y una aventura, y si bien requiere un mínimo de dinero disponible, el factor económico es cada vez menos un impedimento de peso. Muchas veces se trata de tener el ímpetu que nos permita rebatir el dicho “mejor malo conocido que bueno por conocer” y meternos de lleno en una realidad distinta…

Esta es mi premisa, verificada con creces a lo largo de este año, en especial durante el semestre que duró mi intercambio académico y que permitió gozar de tantos paisajes europeos imborrables.

El propósito de este artículo que escribí para la revista digital de mi Facultad es adentrarnos en algunas oportunidades que llegan de una mano virtual pero sumamente efectiva: Internet. Siempre Internet, en todo Internet, cada vez más, y el sector turístico no es la excepción. De hecho, ha cambiado radicalmente su modus operandi y su esencia con el advenimiento de la interconexión global en tiempo real. Por mencionar dos grandes rupturas con beneficios para los viajeros: la posibilidad de gestionar de forma rápida y gratuita los distintos servicios necesarios para concretar un viaje (alojamiento, traslado, excursiones) y que esa gestión pueda hacerla el cliente de manera directa, sin necesidad de un intermediario (el clásico operador o agente turístico).

Los invito a leer el artículo y conocer más implicaciones de Internet en nuestra vida (de turistas) y sumarse con sus comentarios y aportes. ¿Qué otras posibilidades se podría explorar con Internet en lo referente a servicios al viajero? ¿Han tenido alguna experiencia negativa?

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