Delicatessen

Este fin de semana fue de deleite gastronómico: empezamos con una paella marinera mixta el viernes por la noche y seguimos con una parrillada el sábado, mientras disfrutamos del día al aire libre y con 20 calurosos grados incluídos.

La paella es uno de los platos típicos de la variada cocina española. Con esa idea vinimos y qué mejor que degustarla por primera vez a domicilio: la comitiva española compuesta por el chef, ayudante de cocina y comensales se trasladaron hasta nuestro piso, donde amenizamos la espera, el durante y el post paella con picadita, pan casero “para limpiar el plato” y hasta postre… todo debidamente “regado”.

La tradición dice que nació en Valencia, región que se destaca por el cultivo de hortalizas con las que originariamente se acompañaba el arroz. El éxito fue tal que se difundió por toda España, donde se sumaron otros ingredientes. Estrictamente la paella era marinera por la variedad de mariscos (langostinos, calamar, almeja y clóchina, variante del mejillón) y mixta porque también tenía pollo. Los langostinos venían con patitas, ojitos y cáscara, así que fue una pelea con uñas y dientes para dar con la parte comestible.

DSC00279La parrillada o barbacoa española es un tributo al célebre asado argentino y lo que aquí llaman carne, una tímida imitación de los cortes vacunos nacionales. Sin embargo, después de varias semanas lejos de casa y otras tantas por delante y debido a una reducción considerable de mis raciones cárnicas semanales, la ilusión de comer algo parecido a un asado me hizo feliz. Gambas de cerdo, (algo parecido al) chorizo y hamburguesas  fifty per cent vacunas componían el menú. Fue agradable compartir el ritual del asado con gente nueva, al rayo del (cada vez más cálido) sol de abril y alrededor de la módica parrillita, bebiendo y ahumándonos. Unos ragazzi italiani, estudiantes extranjeros como nosotras, se pusieron el asado al hombro y fueron los artífices de mi deleite del día. Grazie a loro per tutti!

Este fin de semana nos desentendimos de la cocina y nos entregamos a manos amigas, expertas y laboriosas que nos honraron con comidas típicas y, demás está aclararlo, de li cio sas. La cocina argentina saldrá a relucir en breve, cuando inauguremos con otras estudiantes sudamericanas que viven en el pueblo las peñas latinoamericanas.

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Snow travel

Dicen los que saben que si nevó en Villanueva es porque arriba, en las montañas, debe haberse juntado de lo lindo. Si bien mientras escribo ya no queda ni rastro de los tenues copitos (salvo el cielo gris y un frío penetrante) vimos la caída suave pero constante, y viniendo del Caribe Sur nuestra experiencia en nevadas es poco más que nula. Así que otra linda vivencia en nuestro haber: ¡nevada en el pueblo!

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Deber cívico

Elegimos la tarde más fría desde que llegamos, cuando las calles estaban desoladas (cuando no en la Cañada), para devolver al changuito devenido en inquilino, y en perchero. Costó la separación, pero debíamos hacerlo para no convertirnos en verdaderas chorras, de acción y profesión. ¡No vayan a creer que queríamos hacer semejante grasada, ni desacatar la ley, eh! Eh, eh, eh…

Bajo la consigna: “recién llegamos y no sabíamos que no se podía” y “cualquier cosa lo encontramos en la calle y quisimos arrimarlo”, cruzamos la rotonda y lo dejamos junto a los demás. No quería quedarse… claro, estaba desatado.

Después fuimos a carnicería y a la verdulería, así que esta noche dormiré contenta después de una semana sin ingerir corte de ternera alguno. Lo hubiésemos necesitado al chango para  cargar la nueva compra, pero al menos nos quedamos contentas por haber salido de la ilegalidad.

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