El dolor de cabeza y las pastillas que lo aliviarán

atresmedia_19Hoy tuve mi debut en un canal de televisión y despedida de la enriquecedora cursada en la Universidad Camilo José Cela (snif, ¡cómo pasa el tiempo!). Visitamos el predio de ATRESMEDIA, una de las empresas informativas más importantes de España con marcada presencia en televisión y radio, situado en San Sebastián de los Reyes (lejos, como a una hora del centro de Madrid).

Sin ser ostentoso, es un lugar en el que indudablemente da placer trabajar por la impecable infraestructura y disponibilidad técnica y tecnológica (el sueño de todo periodista, ¿a que sí?). Ordenado, con pasillos limpios y silenciosos cual sala de espera, por los que muchos transitan a toda hora persiguiendo la información. El secreto del éxito en esta cocina de la realidad parece estar en la COORDINACIÓN de roles y colaboradores (decenas, cientos) que tamaña faena informativa requiere. Cumplida esa exigencia lo demás son risas, bromas y un muy buen clima de trabajo (o al menos eso percibí).

La visita comenzó en el plató de informativos, donde hace unos días tuvo lugar una de las entrevistas políticas más jugosas del añoCámaras robotizadas, iluminación LED y un plató minimalista pero sofisticado, que curiosamente no está aislado de las redacciones que amasan las noticias que consumen miles de televidentes en todo el país.

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En el mismo edificio funcionan los estudios radiofónicos de ATRESMEDIA, cuya emisora principal Onda Cero tiene un importante share de audiencia. El estudio principal parece un pequeño teatro, con varias hileras de butacas, monitores y una gran mesa que congrega a los comensales radiofónicos de turno. Brilla por su ausencia el aislante acústico de las paredes que tradicionalmente se asocia a las cabinas de radio.  Presenciamos unos minutos la famosa tertulia “Herrera en la onda”, estando el susodicho conductor Herrera en Sevilla y sus colaboradores… ¡frente a nosotros! Si bien es una modalidad usual y perfectamente compatible en estos tiempos, la COORDINACIÓN vuelve a subyacer como elemento central para que al grito de “¡AIRE!” todo salga con fluidez y naturalidad. ¡Qué lujazo esas consolas kilométricas, los micrófonos especiales para grabar cuñas y varios estudios perfectamente equipados a disposición! Repito, el sueño del periodista moderno.

Última parada: presenciamos los últimos minutos del programa Espejo Público, que se emite en el prime time de la mañana. Una gran cantidad de operadores concentrados en los movimientos de cámara,  capturando el animado debate final de un panel con la soltura que sólo los años de experiencia pueden dar. Cuando el programa concluye todo es distensión y satisfacción en el numeroso equipo.

Para terminar la didáctica mañana, la conductora Susanna Griso se tomó unos minutos para comentar con simpatía y sentido crítico su visión de la labor periodística actual. “Antes que pensar en trabajar en televisión, piensen en ser verdaderos periodistas en el ámbito que les toque. Curren mucho, hagan prácticas cuanto antes y saquen buenas notas. El secreto en los tiempos que corren es redoblar esfuerzos para agregarle valor a la tarea del periodista, que con el auge de las redes sociales ya no se priva de interactuar de igual a igual con la audiencia, sino que puede participar en la charla de bar”. 

atresmedia television mediaset españa grupo antena 3 la sextaFue una visita ilustrativa, una resignificación de las rutinas informativas que no siempre llegamos a figurarnos y que necesitamos ver para creer que así se aplican. Lo cierto es que me asomé a uno de los hornos informativos más grandes de España y comprobé cómo levantaba temperatura de cocción. Les debo las fotos ya que estaban prohibidas y no quise tentar a la suerte por miedo a la deportación 😀

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Las sorpresas, como las desgracias, rara vez vienen solas

¿Viste esos días cuya perfecta adjetivación es COMPLICADOS y no hay margen de error porque sino todo se va al garete? Bueno, yo venía con una seguidilla de esos. Mucho estudio y fatiga ocular, an English presentation y poquísimas horas de sueño persiguiendo un trabajo imposible. La mañana arrancaba demasiado temprano y viendo de refilón el día precioso como pocos en este mayo madrileño, sabiendo que todavía quedaban unas horas más de trote intensivo. Estaba entrando en la última parada, pero no bajes la retarguardia que todavía es viernes.

Decía que nada podía salir mal. Y demasiado pronto salió, y por algo insólito para mis tiempos minuciosamente cronometrados: perdí el bus. Siempre estoy a horario en la parada y justamente por eso hoy no llegué: pasó más temprano. Claro que lo corrí aunque estaba casi a doscientos metros: ¡el próximo pasaba recién en media hora y yo tenía a mi grupo en vilo esperando el trabajo! Les recuerdo mi localización: Villanueva de la Cañada. Son más de diez kilómetros por carretera hasta la Uni. El bus era mi única opción. Y no llegué. Pero esto recién empieza.

Aquí me lo encontré a Jose y se empezó a revertir mi mala racha
Aquí me lo encontré a Jose y se empezó a revertir mi mala racha

Resignada, llegué a la parada. A los pocos segundos un Ford Ka azul francia aminoró la marcha y el conductor me hizo un gesto: que subiera, que me llevaba a la próxima parada (unos quinientos metros). No podía creer mi suerte y no lo pensé.

Jose, ecuatoriano, casado con hijos y residente en la Cañada desde hace doce años, donde “se vive muy bien”. Me preguntó lo que él mismo se respondió: “¿Eres argentina, verdad?”. Ya saben de mi extroversión que no conoce de momentos inadecuados, pero hasta yo me río recordando que íbamos conversando como si no hubiera prisa ni pudor. Pacientemente perseguimos al bus; no sé si lo hice desviarse de su ruta pero no amagó a dejarme antes de verme ya subiendo, seguro de que esta vez sí llegaba a tiempo.

Todo lo malo que venía siendo el día se compensó con las buenas intenciones de Jose para conmigo, una desconocida. Todavía sigo sorprendida y agradecida por su gesto y pienso y repienso por qué en Argentina nunca me ha pasado una cosa así. ¿Por desconfianza, por la “sensación de inseguridad” de la que nos acusan y por la que bajo ningún concepto me subiría al coche de un desconocido, ni aunque llegue tarde? ¿O porque levantamos poco y nada la cabeza para ver qué sucede a nuestro alrededor? Lo cierto es que además de ayudarme a superar una dificultad que de otro modo me hubiese sido ineludible, su atención para conmigo me alegró el día. Suerte, destino, o lo que a mí me gusta llamar Providencia. 

Derechos sin fronteras

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Llegar a la Uni y anoticiarse de que no hay clases, al menos de las convencionales. En lugar de ello, nos reunimos en un aula a conocer la labor de Reporteros Sin Fronteras y a escuchar de primera mano el testimonio de una periodista mexicana exiliada por cumplir con su deber profesional. Ya lo creo que fue un cambio favorecedor y una oportunidad única.

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