El que quiere celeste, que le cueste


A mi abuelo Vidal, con un recuerdo y un agradecimiento eterno

Mi visita a la isla de Mallorca tuvo como dato de color los paseos en diferentes medios de trasporte y locomoción poco usuales y ajenos a mi experiencia previa. Estando en Soller fuimos hasta el puerto en tranvía, vehículo centenario que conserva las notas distintivas de aquellos lejanos años, desde la carrocería y los asientos hasta la bocina y el andar lento, cansino y alejado del vértigo propio de nuestra época. Es una de las travesías turísticas “imperdibles”: los poco más de tres kilómetros que recorre a paso de hombre salen nada menos que cinco euros… lindo negocio el del tranvía, como casi todo en esta vida.

La situación más novedosa era hacer el visit on board en un crucero de MSC que hace puerto en Palma, donde trabaja Belu, la hermana de Cielo. La primera vez lo conocimos íntegro y vimos el lujo y la variedad de ambientes y actividades en esa mini ciudad. Y ayer teníamos una oportunidad todavía mejor: ¡dormir en el barco! Nada de lujos, sino en el camarote como los casi setecientos crew (tripulación) que hay a bordo. ¿Cómo sería dormir casi al nivel del mar, sin ventanas, en una habitación mínima? ¿Se movería el barco? Pronto lo sabríamos.

Un rato antes de embarcar me llegó un whatsapp. Falleció el abuelo, tan súbito como triste. Un dolor hondo y las lágrimas incontenibles por la pérdida de una persona excepcional y por la crueldad de la distancia que no me permite apechugarme con los míos para darnos bríos y consuelo en este momento. Por la culminación de la vida en sí, un leve sosiego: fueron 91 años bien vividos; no le quedaba nada por hacer ni dar, ya todo estaba hecho. 

Todas mis expectativas pasaron a ser un eco lejano frente a la desoladora realidad. La buena compañía y una certeza tangencial al raciocinio de la época me ayudaron a digerir el mal trago, que aún así sigue a medio camino, atorado.

Dos de mis frases de cabecera“la vida es muy compleja” y “el tiempo pasa como tiene que pasar” ven su razón de ser una vez más, y yo tenía que continuar pese al subidón.

Finalmente me embarqué, asistí a un excéntrico festejo por la independencia de Madagascar (?) que organizaba la tripulación de aquel país, y pese a mi ánimo y disociación mental no pude menos que sorprenderme ante tal movimiento de caderas al son de los ritmos africanos. Costó conciliar el sueño pero pude dormir, casi olvidándome de que estaba en un barco, concretamente en un puerto del Mediterráneo donde no hay ningún oleaje que temer. 

Una tercera frase que ya me la han “oído” decir: todo (el barco, la pérdida) es aprendizaje.

Noche de San Juan
Noche de San Juan

Por primera vez en el viaje y con motivo, no estoy a gusto; quisiera estar en otro lado, con otra gente y otras preocupaciones. Repito: no quiero estar aquí, pero no es fácil rebelarse contra una imposición que además no da lugar a opción o discusión. La fe en que él está mejor, la esperanza en volver a encontrarnos y la caridad en la descendencia que él supo construir curarán mis heridas.

Agrego una cuarta máxima otrora enunciada: lo que cuesta, vale. Y el que quiera celeste como el cielo en el que vive, reposa y descansa mi abuelo, que viva, y que le cueste.

Anuncios

4 comentarios en “El que quiere celeste, que le cueste

  1. Lo siento por tu abuelo, te mando un abrazo fuerte y te acompaño en tu dolor. No servirá de mucho pero lo importante es que él viva para siempre en ti con todas las enseñanzas que te haya podido dar.

  2. En general me cuesta sentarme a leer cosas que no son mas que las de la facultad, pero con tus posteos me pasa algo diferente y disfruto leerlos. Espero que disfrutes de lo que te queda del viaje, y que te haya servido no solo para aprender cosas y experimentar otras sino también para disfrutar, que de eso se trata! Me puse cursi jajaja
    Beso grande!

  3. Juli como tus otras publicaciones, excelente. Pero no puedo dejar de decirte que lo siento y no se cual sería el medio adecuado. Muy puro lo que escribiste y llega al corazón. Fuerzas. Sólo eso. Te quiero amiga y te esperamos al regreso.

  4. Juli!! A la distancia te hago llegar todo el afecto y el abrazo que sabés que te hubiera dado acá. Pero lo más importante, que es la oración no conoce distancias. Así que nos unimos en ella y por don Vidal, que es también la forma de estar más cerca de él en Aquel que está más cerca que nosotros mismos.
    Un beso grande!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s