Who is tired of London is tired of life


Primeras horas post viaje y otra vez, como me pasó cuando empecé a hablar de París, siento miedo. Amo escribir y plasmar estos días de viaje por escrito, pero es que Londres es una ciudad tan grande, inabarcable sensorial y racionalmente… Pero no voy a dejar de intentarlo.

El primer recuerdo imborrable: en el avión y con un picor insoportable de nariz. Las chicas me consolaron diciéndome que eso significa que hay mucha gente pensando en vos… así que gracias a todos por sus buenos augurios manifiestos y latentes 🙂

Fueron cinco días intensísimos y aunque Londres es tan grande que resulta imposible abarcarla por completo,  podemos decir a mucha honra que exprimimos al máximo cada día. Estos son en pocas palabras los lugares que visitamos.

Día 1

Llegamos sobre las tres de la tarde al hostel y volamos para llegar al tour de las 3.30. Pese a nuestra vaga orientación en tan enorme ciudad y con las estaciones de metro rebasadas de londinenses gozando de sus primeros instantes del fin de semana logramos llegar a tiempo. La visita a pie por la Old City duró algo más de tres horas y conocimos algunos de los lugares más emblemáticos de Londres: el Palacio de Justicia, la Iglesia de los templarios, el rio Támesis con sus esplendorosos London Bridge, Millenium Bridge y Tower Bridge; Tower of London, Catedral de Saint Paul, el “corazón financiero” de Londres, the Monument. 

Día 2

Visitamos uno de los mercados al aire libre más importantes, ubicado en un barrio alejado del centro y conocido por la película homónima: Notting Hill. Son alrededor de veinte cuadras repletas de puestos de todo tipo, músicos y espectáculos, comida y frutas. El barrio en sí es muy bonito, con sus casas de colores y árboles ya florecidos, idealmente residencial pero sin un atisbo de paz, dada la cantidad de gente que allí se congrega a diario.

Siguiente parada: los célebres Abbey Road Studios, donde The Beatles grabaron e inmortalizaron la calle del mismo nombre con aquella foto donde simulan un entierro. Vale agregar que muchos otros grossos de la música grabaron en estos estudios que todavía siguen funcionando.

Rematamos el día en Camden Town, un barrio under donde se amuchan (porque también está repleto, entre habitues y visitantes) punkies, heavies, raperos y otros del palo. Mucho tattoo, tachas, prendas negras y música pesada pero sin alcohol exacerbado o drogas a la vista. Cada uno a lo suyo, aunque dicen que no es recomendable ir de noche. Fue una buena experiencia porque aunque yo no comulgo con esa filosofía pude conocer sin sentirme sapo de otro pozo, y me parece loable que expresiones culturales alternativas tengan un lugar, y que además sean sitios promocionados a nivel turístico.

Día 3

Como el otro tour comenzaba a las 11 de la mañana, decidimos caminar más temprano por el Hyde Park; para llegar recorrimos una zona muy paqueta donde se ubican las principales embajadas. El parque es inmenso, prolijo, un verdadero pulmón y lugar de esparcimiento, ejercicio y relax en medio del atolladero estresante que es cualquier gran capital.

Con el tour gratuito de New Europe recorrimos durante casi cuatro horas lugares imperdibles de la tradición monárquica de Inglaterra. Conocimos el Palacio de Buckingham y de Saint James; presenciamos el Cambio de Guardia y toda su pompa y caminamos por Pall Mall Street, quizá la calle más pija de Londres, con sus clubes de caballeros y sus tiendas tan exclusivas que no tienen carteles a la vista para pasar desapercibidas. El punto culminante fue la Abadía y el Palacio de Westminster, famosísimos por la Torre Elizabeth (más conocida como Big Ben). ¡Gracias a nuestro guía Manel por hacernos aprender riendo!

Visitamos Trafalgar Square donde había un colorido festejo de la comunidad india residente en Londres (que es muy numerosa) y llegamos unos minutos antes del cierre de la National Gallery, que alberga a clásicos de la pintura como Velázquez, Cézanne y Van Dijk.

Día 4

El lunes se celebró el Holy Day en todo el país (por la llegada de la primavera; suena a excusa para instaurar el bien conocido feriado puente) así que había más gente que de costumbre al ser un día no laborable y además con 22 gloriosos grados (salvo unas pocas gotas en Notting Hill, todos los días fueron muy buenos climáticamente hablando). Entramos a la glamorosa tienda Harrod’s, que me impresionó con sus salas temáticas además de con sus finos productos y exorbitantes precios. Caminamos por la zona comercial por excelencia: Soho. Inevitablemente nos tentamos con algunas compritas pero justamente motivadas por unos precios irrisoriamente buenos. El que busca encuentra…

Muy cerca de allí está Baker Street, donde “vivía” y “atendía” uno de los detectives más idolatrados por quienes vibramos con la novela negra: Sherlock Holmes. En el 221b están su casa y un museo, y justo al lado está Come Together, la tienda oficial de los Beatles.

Día 5

Volvimos a algunos lugares que nos impactaron y queríamos volver a ver, como Westminster y el London Eye de noche. Cruzamos los puentes, visitamos Covent Garden y me deleité con el TATE Museum de arte moderno. Comí el plato típico de Londres (ya contaré cuál es) sentada frente a la Tower of London. Conocimos el Kensington Park y la otrora residencia real. Con las últimas fuerzas dimos vuelta la ciudad y claramente valió la pena.

¿Impresiones generales de Londres? A esta altura no hace falta recalcar que es HERMOSA, mágica y muy humana. Poder conocerla de primera mano me ayudó a derribar algunos mitos sobre su pulcritud (hay basura y mendigos en las calles; menos que en otros lados, pero hay), perfección y orden absolutos. No es esa ciudad gris y formal que tantos pregonan: de hecho, hay tal mezcla de estilos arquitectónicos, e incluso racial y cultural que la llenan de vitalidad y colores y la hacen ampliamente apetecible.

La recomendación se cae de maduro: HAY QUE VISITAR LONDRES, hay que insistir para que en los tours europeos se incluya pese a estar alejada y manejar otra moneda (lo que la hace levemente más cara); argumentos a favor de su belleza e importancia histórica y actual sobran. No podría decir que hay otras ciudades que no merezcan la pena pero sí asegurar que es un lugar imperdible.

¿Anécdotas? Miles. Cuento algunas en la próxima entrada 😉

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