Se me abrió hasta la puerta de Alcalá


Pensándolo en función de su extensión territorial y poblacional y de los pocos días que pasé allí, quizá Alcalá de Henares no merezca tantas líneas como pretendo dedicarle. Sin embargo pasé unos días muy entretenidos y los sitios que visité no pueden menos que ser descriptos en profundidad, dado la cantidad de historias y detalles que albergan.

Alcalá (40 minutos al noreste de Madrid) nació como Complutum alrededor del año 30 d.C. y formaba parte del Imperio Romano. El devenir de la Historia Universal con sus invasiones y reconquistas no la dejaron exenta: fue visigoda, luego árabe y más tarde cristiana hasta que comenzó a forjar la identidad que mantiene hasta hoy, en parte gracias al hito que supuso la construcción de la famosísima Universidad allá por el 1500. ¿Que qué es hoy? Un cúmulo, una mezcla, una simbiosis: española, cristiana, judía, árabe, medieval y moderna… También es oficialmente Patrimonio de la Humanidad. Y afortunadamente sus habitantes la quieren, cuidan y abogan por su difusión como tal. No hay crisis ni falta de liquidez que espanten esas ansias de darle el estatus que le corresponde. Aún hoy se sigue excavando, se sigue promoviendo, se sigue inculcando a niños y turistas sobre el valor de la “ciudad del saber”.

Como predije, el casco histórico está más integrado a la urbanización actual, si bien los monumentos están concentrados en un radio céntrico de unas pocas calles. La ventaja: se aprecia nítidamente el contraste entre la tradición y la modernidad, cuyo ícono es la Calle Mayor, tan atiborrada de madera, ladrillo, columnatas y adoquines como de oficinas. La desventaja: un cierto descuido inherente al tránsito cotidiano e inevitable.

Tengo, quizá por primera vez en todos mis viajes, la agradable sensación de haber recorrido una ciudad por completo, pese a la lluvia y el escaso tiempo. Los principales puntos de mi itinerario fueron:

  • Iglesia Magistral (Catedral)
  • Universidad de Alcalá: edificio originario mandado a construir por el Cardenal Cisneros en 1499. La visita consta de los tres patios y el paraninfo donde se entregan los Premios Cervantes de Literatura.
  • Museo Casa de Cervantes: si bien no es la residencia verdadera, se supone que el estilo y la ubicación eran similares. Está ambientada en la época y tiene exhibidas ediciones del Quijote en varios idiomas.
  • Corral de Comedias: primer teatro del 1600, fue variando en estilo (neogótico, romántico) y utilidades (fue tanto un patio interno como un cine). Es pequeño pero sigue albergando manifestaciones culturales de toda España, durante todo el año.
  • Complutum y Casa de Hyppolitus: ruinas de los asentamientos y residencias romanas de los primeros pobladores de la zona.
  • Centro de interpretación del Burgo de Santiuste: contiene reliquias de los pobladores de la Edad Media, cuando la ciudad es reconquistada por los cristianos y comienza a conformarse Alcalá de Henares tal como se la conoce hoy.
  • Plaza de Cervantes, Conventos, Posadas, Colegios Menores, Hospital de Antezana, Palacio Arzobispal, Puerta de Madrid, muralla, Colegio Jesuita.

Si yo fuera alcalina (me empeño en usar este gerundio porque sigo sin saber cómo denominar a sus habitantes, y porque me gusta el juego de palabras), ¿de qué me jactaría? De que es reconocida mundialmente por su patrimonio histórico y arquitéctonico y su entremezcla cultural; porque es la “ciudad del saber” dada la excelencia pasada y presente de la Universidad, de la que se graduaron notables personajes, principalmente poetas del Siglo de Oro español; de que sus orígenes se remontan a 5000 años atrás, cuando los primeros pobladores se asentaron allá por la Edad de Bronce.

Todos tuvimos un delirio vocacional de pequeños. Esos anhelos alocados suelen abandonarse por falta de posibilidades concretas. Cuando era chica mi profesión utópica era ser arqueóloga, específicamente paleontóloga. Si hubiese nacido en Alcalá probablemente podría haberlo sido sin demasiados preámbulos: es que las “búsquedas de tesoros” continúan hasta hoy dada la cantidad de reliquias  de todas las épocas que las entrañas de la ciudad aún contienen, y se proyectan que sigan dada la constante localización por medio de complejas tecnologías. Sin estar estancada en un siglo remoto, Alcalá de Henares tiene el encanto de una urbe enérgica e importante a la vez que es vestigio de un tiempo pasado que si no fue mejor, sin dudas es digno de ser recordado.

En la próxima entrada, el anecdotario alcalino.

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Un comentario en “Se me abrió hasta la puerta de Alcalá

  1. Que linda que se te ve. cuanto te extraño, pero feliz de saber lo bien que estás disfrutando. Me emocionó lo del recuerdo de tu vocación de chica… doy fé.
    Te quiero mucho.

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