El aeropuerto: como en casa, casi


IMG00728-20130228-1440Si bien mi escapadas internacionales empezaron hace muy poco, en estos días confirmé que los aeropuertos me producen algo regocijante, especial.

Es tan excitante como extraño despertar en una ciudad y terminar el día en otra y hasta con distinto huso horario. El impacto físico y emocional es grande, sobre todo cuando además de tu pesado equipaje cargás con muchas expectativas e ilusiones propias de “la primera vez en”. Para amenizar ese (mi) shock están los aeropuertos: complejo retirado de la monstruosa urbe, donde todo el tiempo hay gente (mucha) muy diferente en sus lenguas, destinos y costumbres. Es el pre embarque cívico antes de zambullirse de lleno en otra sociedad, otra cultura. Es una biopsia de la metrópolis, de la ciudad de destino, pero a escala.

Además pude comprobar en los aeropuertos que estuve hasta ahora que comparten un bioritmo, un lenguaje común: la disposición espacial, la señalética o los procedimientos burocráticos resultan tan universales como el sacudir la cabeza para decir “no”. Ese punto de unión de la jerga aeroportuaria me anima en medio la avalancha presente y la novedad de lo que vendrá; me da un mínimo de independencia que me envalentona a enfrentar lo que viene, sea muy o poco distinto.

Ya calificaba Marc Augé a los aeropuertos como no lugares, pero dotados de un gran poder de significación. Por un lado, en su seno comienza el choque cultural que nos introduce suavemente para el porvenir; por otro, la simbiosis procesal y lingüística que los caracteriza all over the world nos hace sentir como en casa, casi.

Los aeropuertos me resultan lugares comunes, neutrales; lo confirmé cuando arribé al Charles de Gaulle. Y al retornar a Barajas hace unas poquísimas horas, el aeropuerto me llevó a pensar que después de una semana de tratar con franceses y sus formas tan puras, ¡qué lindo volver a estar en España, casi como en casa, donde todo es más relajado, desenfadado e informal!

Para terminar con las vivencias de aeropuerto, algunas tomas divertidas que me hicieron llorar de risa en medio de mi insomnio (sí, también debo admitir que ese respeto por los aeropuertos me impide conciliar el sueño), acerca de los usos y costumbres a la hora de dormir:

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